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El siglo XX fue el del desencanto, dos guerras mundiales y el fantasma del invierno nuclear acabaron por ponernos en el sitio, que fue el paisaje de lo peor. “Después de Auschwitz ya no puede haber poesía”, escribió Adorno, y quizás no andaba equivocado. El optimismo había perdido la batalla en favor de la más acre de las lúcidas visiones. Los ideales del 68 naufragaron estrepitosamente y los atentados del 11-S dieron luz verde a un constante Estado de Guerra Global, en el que cada vez son menos las voces disidentes contra el Gran Sistema Uniformador.

Hoy día, acuciados por los mismos cuatro jinetes del Apocalipsis, eso sí, con nombres nuevos: crisis mundial, debacle ecológica, neoliberalismo y deshumanización, no sólo ya asumimos que no colonizaremos otros planetas, suerte tendremos si conseguimos conservar éste… ¿Qué posibilidades de presente nos aguardan a corto y medio plazo, los próximos treinta, cincuenta años? ¿Cómo evolucionarán nuestras sociedades y ciudades, la comunicación, las relaciones personales, el sexo … ¿Qué clase de Humanidad nos reservamos?

En el próximo número de Caldodecultivo MGZ intentaremos entrever qué cabe esperar de este nuevo siglo que justo ahora empieza a desperezarse. ¿Habrá lugar otra vez para la utopía? O por el contrario nos veremos abocados a reducir toda reflexión a la escéptica mirada distópica, que tan buen resultado ha dado en la literatura, el cine o el cómic, con títulos como 1984, Fahrenheit 451, Blade Runner, Brazil, Akira, Watchmen, etc.

Os esperamos ya en el futuro cercano.


Ilustración: Salva Borrego